
El Atlantis partió el lunes a las 2:28 desde el Centro Espacial Kennedy, del sur de Florida, con seis astronautas que irán al encuentro de otros seis que residen en la Estación Espacial Internacional (ISS). Todo salió según lo previsto, en medio de unas condiciones meteorológicas óptimas.
Los tres transbordadores de la flota de la NASA -los otros dos son el Discovery y el Endeavour- se jubilarán en uno o dos años. Dos de estas naves de la flota original -el Challenger y el Columbia- se destruyeron en accidentes que costaron la vida a 14 astronautas.
El objetivo de la misión del Atlantis, que orbita a unos 385 kilómetros, es trasladar e instalar nuevos componentes de la Estación Espacial, incluyendo un giroscopio de repuesto, y nuevos equipos para realizar experimentos científicos.
Los seis hombres del Atlantis comandados por Charlie Hobaugh, compartirán con los seis inquilinos del complejo orbital el problema causado por una avería en un sistema que reprocesa la orina de los astronautas para la obtención de agua potable.
El portavoz de la NASA, Kelly Humphries, explicó que si no se puede reparar el sistema, los astronautas deberán recurrir a bolsas de plástico para el depósito de orina, o repartirse los dos inodoros que hay en la ISS o el único del Atlantis.
De todos modos, dijo Humphries, la estación espacial tiene agua suficiente como para las necesidades de los astronautas hasta dentro de seis meses, con o sin el sistema de reprocesamiento.
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